Big Data, tan conocido como extraño

28 septiembre 2017

¿Qué es exactamente el Big Data? ¿Por qué todo el mundo habla de él? ¿Por qué se le trata como si fuera un ser omnipresente?

 

Pues bien, la realidad es que este “elemento” está presente más de lo que nos podemos imaginar en nuestro día a día. Como si formara parte de nuestra sombra, nos acompaña en cada momento -incluso si dormimos con una de esas pulseras que miden nuestra calidad de sueño y horas de descanso-. Por eso, podríamos afirmar que esta simpática palabra compuesta “Big Data” es quien más información sabe acerca de nuestro día a día, la que conoce mejor nuestros hábitos y forma de pensar en ciertos temas. ¡Incluso puede llegar a predecir sentimientos! Estamos hablando, pues, de información, el elemento intangible con la mayor fluctuación de valor de la historia (y así seguirá siendo), según su validez y quién o qué la necesita.

 

Para simplificar la definición, entendemos Big Data como el proceso de obtención, procesado y análisis de grandes cantidades de datos con el objetivo de transformarlos en información. Aplicado al ámbito empresarial, esta información nos ayuda en la toma de decisiones, ya que nos descubre tendencias y/o patrones recurrentes que permiten conocer más y mejor a todos los agentes que actúan en el entorno del negocio: mercado, competencia, clientes, consumidores, etc.

 

“El Big Data nos ayuda en la toma de decisiones ya que nos descubre tendencias de mercado, competencia, clientes, etc…”

 

Por lo tanto, el Big Data tiene una importancia crítica en el desarrollo de nuestra actividad y en la aportación de valor al negocio. Si nos centramos en los consumidores, las decisiones recaen en las diferentes estrategias que adoptamos a la hora de comunicar, captar, fidelizar y retener clientes. Todos ellos, aspectos que derivan de la estrategia de marketing aplicada.

 

Big Data & Marketing, una combinación ganadora

Y aquí es cuando lo digital y el Big Data entran en juego y crean una ventaja inalcanzable para las campañas de marketing realizadas en el mundo offline: ¿cuántas personas han visto esa valla publicitaria? ¿cuántos consumidores han leído mi folleto?, etc. En definitiva, ¿cómo sé a quién dirigirme en la próxima campaña? o ¿cómo va a responder el mercado ante un nuevo producto? Todo ello es medible gracias a una de las aplicaciones del Big Data en este ámbito: el marketing digital.

 

El rápido avance de las tecnologías que procesan el Big Data ha llevado a que las empresas empiecen a aplicar algoritmos que permiten analizarnos como consumidores y conocer nuestros hábitos, con el objetivo final de ayudar a predecir cuál va a ser nuestra próxima compra o nuestros gustos. Un buen ejemplo, es la popular serie de Netflix “House of Cards”. Esta plataforma de televisión digital aplicó durante meses algoritmos en cuanto a gustos de los espectadores, actores favoritos, tramas, etc. para decidir el contenido y reparto de la serie. Finalmente, dieron con la fórmula del éxito: una serie de ficción política, con mezclas de sensualidad, drama, lucha de influencia y poder. ¡Incluso se determinó que el actor principal fuera Kevin Spacey! Y la cosa no queda aquí: a partir de nuevos modelos de procesamiento de lenguaje natural en las redes sociales (NLP) o la inteligencia artificial, es posible determinar qué sentimientos nos despierta una marca. ¿Interesante, verdad?

 

Pero en sectores más tradicionales como el de la alimentación también encontramos casos de éxito. Un ejemplo reciente lo encontramos en Danone: el pasado agosto lanzó la campaña para su nueva variedad de natillas Danet Doble Placer. El objetivo era que los consumidores identificaran el producto no como un postre, sino como un “momento de placer”. Gracias a la aplicación de Big Data y marketing digital en las redes sociales se consiguió identificar a diferentes targets en base a sus momentos de placer (deporte, noches de cine, escapadas de fin de semana, etc.). En base a los datos obtenidos, se construyeron una variedad de mensajes personalizados que se enviaban a estas audiencias en diferentes momentos del día y de la semana. El resultado fue una comunicación adhoc para cada grupo que generó mucho más interés: aumento de la retención en los anuncios de 17 a 28 segundos y ahorro significativo en costes.

 

Por lo tanto, la aplicación de una estrategia digital u otra, posibilita llegar a una audiencia segmentada a niveles muy precisos, por lo que la comunicación sobre a quién dirigir el producto o servicio es mucho más personalizada y eficaz.

 

Al ritmo de desarrollo actual, las posibilidades del Big Data son inimaginables y ante nosotros está el reto de su uso, que no gira tanto alrededor de la obtención de datos, sino en la forma cómo los explotamos y los aplicamos.

 

Adrià Jaime, Consultor Digital en Ofertia